martes, 22 de octubre de 2013

Consumo: Impacto social, trabajo esclavo.

El consumo responsable al cual hacíamos referencia en el primer post, hace hincapié a la responsabilidad que el consumidor tiene a la hora de obtener el producto o servicio, fijándose no solamente en los materiales que se utilizaron para realizarlo, sino también en cómo fue producido y en qué condiciones. Generalmente, estas ultimas dos cuestiones no se plantean en el momento de adquirir algo, ya que lo que uno menos se imagina al comprar, por ejemplo, un oso de trabajo esclavo.



La esclavitud es según la ley la forma involuntaria de servidumbre humana mas absoluta. Antiguamente era algo común, pero hoy en día se lo considera como una violación a los derechos de la persona y a pesar de esto, en muchas partes del mundo la esclavitud sigue existiendo. Ejemplo de un caso actual de esclavitud es el que ocurre en China. El 75% de los juguetes del mundo se fabrican en ese país, y esto es debido a que muchas empresas (como Disney, Mattel, Hasbro, Mc Donlad y Warner Brothers) utilizan fabricas que se encuentran allí para la elaboración de sus productos. Pero, ¿por qué elegir China? Por sus condiciones ''favorables''. Los precios de los productos chinos son realmente bajos, y esto se debe a que para producirlos, se emplea el uso del trabajo esclavo. Según la Laogai Research Foundation, existen cerca de 1200 campos de trabajo forzado en China operando en la actualidad, con una población carcelaria de varios millones. Como la producción llevada a cabo en estos campos es tan grande y el costo tan bajo, los productos son vendidos rápidamente, ganando mercado en el exterior. La Comisión de Derechos Humanos de Asia (AHRC) dice que la edad promedio de los trabajadores de las fabricas chinas de juguetes es de entre 12 y 15 años. El salario promedio oscila entre aproximadamente 20 centavos y 1,40 pesos argentinos por hora. A veces trabajan hasta 19 horas por día, 6 días a la semana, bajo 40 grados de temperatura. Los que se enferman y embarazan son obligados a renunciar. Todo esto ocurre bajo el control y permisividad del gobierno. Este mercado chino prospera debido a la sobre oferta de trabajo que hay en ese país. Lo peor, si se puede decir así, de toda esta situación, son las aterradoras formas de tortura a las que estos ''trabajadores'' están sometidos diariamente si no terminan su trabajo o por simple antojo de quienes las aplican.
Mapa que denuncia donde hay trabajo esclavo

En Argentina, a pesar de ser ilegal, el trabajo esclavo aun existe y según la pagina oficial de una fundación en contra del trabajo esclavo (http://www.productsofslavery.org/), nuestro país ocupa el puesto nº 11.






Ya vimos lo que tantas empresas reconocidas y no, son capaces de hacer por vender más. La decisión de cambiar y de hacer nuestro consumo, un consumo responsable esta en nosotros.









lunes, 14 de octubre de 2013

Consumo: Impacto Ambiental

Anteriormente hablamos sobre que era el consumo masivo y de como afecta a las personas y al medio ambiente. En esta oportunidad nos centraremos en profundizar el impacto que tiene el consumo desmedido en el lugar donde vivimos, el planeta Tierra.
Como mencionamos antes, muchas industrias recurren a acciones nada éticas para lograr una producción tal que abastezca a los consumidores. Debido a esto muchos de los recursos naturales se encuentran amenazados en todos los sentidos y son explotados sin antes un estudio previo que permita minimizar los daños producidos en el medio ambiente.
Tala ilegal en el Amazonas.

 Ejemplos son la tala indiscriminada de árboles (que provocan inundaciones, aludes y demás catástofres), la contaminación de los suelos (que provocan la perdida de productividad de los mismos y enfermedades para las personas que viven cerca de ellos), océanos y hasta del agua dulce que necesitamos para vivir. Tambien los gases tóxicos que liberan las fabricas, autos, aires acondicionado, heladeras y otros productos, aceleran el efecto invernadero dando lugar al calentamiento global, que es más peligroso cada año.
Estos daños comenzaron a aumentar drásticamente desde la Revolución Industrial y hoy en dia las poblaciones urbanas consumen el 75% de los recursos naturales del mundo y generan el 75% de los residuos. Las ciudades se convirtieron en consumidoras de enormes cantidades de recursos naturales y generadoras de impactos ambientales masivos.




Greenpeace, nos propone diez medidas para reducir el impacto de las ciudades en el medio ambiente:

1) Ahorro energético: Con adecuado aislamiento y criterios bioclimáticos en el diseño de edificios y en el planeamiento urbanístico se podría evitar el uso de aires acondicionados. La demanda de energía para climatización en edificios existentes se puede reducir en un 30-50% y en edificios nuevos en un 90-95%.
2) Impulso a las energías renovables: En los tejados de nuestras ciudades se pueden ubicar centrales de energía solar fotovoltaica para producir electricidad y captadores solares térmicos para producir agua caliente.
3) Construcción sostenible: El diseño de los barrios debe tener en cuenta el entorno. Debe potenciarse la utilización de materiales en cuya extracción no se haya producido un deterioro del medio ambiente, como la madera certificada FSC.
4) Menos agua, ríos más limpios: El problema no es la sequía, es el aumento sin límites del consumo de agua. Por ello debe detenerse la promoción de actividades muy intensivas en el uso del agua y promoverse un uso mucho más racional de este recurso basándose en el ahorro, la eficiencia y la reutilización.
5) Consumo responsable: La mayor parte de la producción de alimentos termina en las ciudades. Los habitantes de la mismas pueden influir en las formas de producción agraria y pesquera rechazando los productos transgénicos, el pescado que proviene de artes de pesca destructivas o demandando alimentos y productos (limpieza, juguetes, textiles,...) sin sustancias químicas tóxicas y utilizando papel y productos de madera respetuosos con los bosques.
6) Menos basura: Casi tres cuartas partes de lo consumido por la sociedad industrial tarda menos de un año en convertirse directamente en residuo. Hay que impulsar definitivamente la recuperación de los materiales que hoy se convierten en basura a través de medidas que impulsen las tres erres: reducción, reutilización y reciclaje.
7) Compostaje: La materia orgánica debe volver a la tierra para evitar su progresivo empobrecimiento y el uso de abonos artificiales. Por ello la parte orgánica de nuestras basuras puede recuperarse a través de un impulso al compostaje.
8) Transporte: Greenpeace propone una limitación del uso del coche en las ciudades y que se promueva de manera preferente al peatón, el uso de la bicicleta y el transporte público. En la actualidad la mitad de los desplazamientos en coche se realizan a menos de 3 kms. de distancia, y un 10% son para trayectos de menos de 500 metros.
9) Contra la especulación del suelo: La financiación de los ayuntamientos españoles no puede seguir dependiendo de la expansión constante y sin freno de la especulación urbana. Debe analizarse en profundidad la insostenibilidad del actual modelo, para ponerle freno.
10) Participación ecologista: La presencia activa de ciudadanos ecologistas en las ciudades es un beneficio para ellas. Por ello es importante que las administraciones municipales impulsen la participación de la sociedad en la defensa del medio ambiente.


Y por último, un video donde hay más información sobre el tema:

http://prezi.com/oayr5h-84qns/el-consumo-y-su-impacto-ambiental/

martes, 1 de octubre de 2013

Consumo crítico y producción





A lo largo de estos últimos años, las empresas se han encargado de satisfacer las necesidades del hombre ofreciéndole productos y servicios que prometen saciarlas. Así la persona se convierte en un consumidor, pero no solo para satisfacer necesidades primarias o básicas, sino que para satisfacer "necesidades" que la empresa a través de la insistente publicidad le genera. El resultado es el consumo masivo, es decir, el individuo termina consumiéndolo todo, aunque lo que le vendan no le sirva absolutamente para nada. Pero esto no termina, con el objetivo de producir y vender más, las empresas hacen lo necesario para lograrlo, llegando a recurrir a la explotación desmedida de los recursos naturales -como la tala masiva de árboles- y hasta del mismo hombre -sometiéndolo a condiciones infrahumanas de trabajo-.
Por un lado, se encuentran los consumidores que desconocen como es llevado a cabo el producto o servicio consumido y por otro, aquellos que son conscientes de esto pero prefieren mirar hacia un costado. En ambos casos la persona debe tomar conciencia y optar por el consumo responsable, adaptando sus hábitos de consumo a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social. Algunas organizaciones ecologistas, publicaron una serie de consejos para el consumo responsable: 


1) Antes de comprar algo reflexiona detenidamente si realmente o necesitas o si solo re estás guiando por la publicidad. 

2) Si decidís comprar algo, averigua muy bien de qué materia prima se fabrica, en que forma su proceso de manufacturación impacta al medio ambiente y si genera algún daño o Injusticia social.

3) También considera cual será el impacto que tendrá en el medio ambiente el uso de lo que se quiere comprar.

4) Cada vez que compres algo, debes pensar en los residuos y la basura que genera.

5) Evita los productos desechables, si no son necesarios.
6) Rechaza las bolsas de plástico que dan en supermercados y comercios, si puedes lleva tus propias bolsas de tela, de papel o de cartón.

7) Compra el contenido y no el envase. Muchas veces se paga más por los envoltorios que se tiran directamente a la basura que por el contenido.

8)Recicla antes que comprar, muchas de las cosas que están para tirar pueden volver a utilizarse de otras maneras y formas, usa tu imaginación.

9) Evita las latas y los productos muy envasados. Las fiambreras y los tarros de cristal son una forma más ecológica que guardar los alimentos en plástico y aluminio.

10) Preferir productos con envases retornables o reutilizables.


Varios piensan que no se puede competir con las grandes industrias, pero la realidad es que ellas están en una posición de profunda dependencia del comportamiento de los consumidores y por eso hacen lo posible para dominar nuestra voluntad. Lo que debemos hacer es reapropiarnos de nuestra voluntad de decisión y revalorizar el poder que tenemos para cambiar las actitudes de las empresas favorablemente.


  • Más información sobre qué es el consumo responsable:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=P1gYxoDRfF4