Anteriormente hablamos sobre que era el consumo masivo y de como afecta a las personas y al medio ambiente. En esta oportunidad nos centraremos en profundizar el impacto que tiene el consumo desmedido en el lugar donde vivimos, el planeta Tierra.
Como mencionamos antes, muchas industrias recurren a acciones nada éticas para lograr una producción tal que abastezca a los consumidores. Debido a esto muchos de los recursos naturales se encuentran amenazados en todos los sentidos y son explotados sin antes un estudio previo que permita minimizar los daños producidos en el medio ambiente.
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| Tala ilegal en el Amazonas. |

Ejemplos son la tala indiscriminada de árboles (que provocan inundaciones, aludes y demás catástofres), la contaminación de los suelos (que provocan la perdida de productividad de los mismos y enfermedades para las personas que viven cerca de ellos), océanos y hasta del agua dulce que necesitamos para vivir. Tambien los gases tóxicos que liberan las fabricas, autos, aires acondicionado, heladeras y otros productos, aceleran el efecto invernadero dando lugar al calentamiento global, que es más peligroso cada año.
Estos daños comenzaron a aumentar drásticamente desde la Revolución Industrial y hoy en dia las poblaciones urbanas consumen el 75% de los recursos naturales del mundo y generan el 75% de los residuos. Las ciudades se convirtieron en consumidoras de enormes cantidades de recursos naturales y generadoras de impactos ambientales masivos.
Greenpeace, nos propone diez medidas para reducir el impacto de las ciudades en el medio ambiente:
1)
Ahorro energético: Con adecuado aislamiento y criterios bioclimáticos en el diseño de edificios y en el planeamiento urbanístico se podría evitar el uso de aires acondicionados. La demanda de energía para climatización en edificios existentes se puede reducir en un 30-50% y en edificios nuevos en un 90-95%.
2)
Impulso a las energías renovables: En los tejados de nuestras ciudades se pueden ubicar centrales de energía solar fotovoltaica para producir electricidad y captadores solares térmicos para producir agua caliente.
3)
Construcción sostenible: El diseño de los barrios debe tener en cuenta el entorno. Debe potenciarse la utilización de materiales en cuya extracción no se haya producido un deterioro del medio ambiente, como la madera certificada FSC.
4)
Menos agua, ríos más limpios: El problema no es la sequía, es el aumento sin límites del consumo de agua. Por ello debe detenerse la promoción de actividades muy intensivas en el uso del agua y promoverse un uso mucho más racional de este recurso basándose en el ahorro, la eficiencia y la reutilización.
5)
Consumo responsable: La mayor parte de la producción de alimentos termina en las ciudades. Los habitantes de la mismas pueden influir en las formas de producción agraria y pesquera rechazando los productos transgénicos, el pescado que proviene de artes de pesca destructivas o demandando alimentos y productos (limpieza, juguetes, textiles,...) sin sustancias químicas tóxicas y utilizando papel y productos de madera respetuosos con los bosques.
6)
Menos basura: Casi tres cuartas partes de lo consumido por la sociedad industrial tarda menos de un año en convertirse directamente en residuo. Hay que impulsar definitivamente la recuperación de los materiales que hoy se convierten en basura a través de medidas que impulsen las tres erres: reducción, reutilización y reciclaje.
7)
Compostaje: La materia orgánica debe volver a la tierra para evitar su progresivo empobrecimiento y el uso de abonos artificiales. Por ello la parte orgánica de nuestras basuras puede recuperarse a través de un impulso al compostaje.
8)
Transporte: Greenpeace propone una limitación del uso del coche en las ciudades y que se promueva de manera preferente al peatón, el uso de la bicicleta y el transporte público. En la actualidad la mitad de los desplazamientos en coche se realizan a menos de 3 kms. de distancia, y un 10% son para trayectos de menos de 500 metros.
9)
Contra la especulación del suelo: La financiación de los ayuntamientos españoles no puede seguir dependiendo de la expansión constante y sin freno de la especulación urbana. Debe analizarse en profundidad la insostenibilidad del actual modelo, para ponerle freno.
10)
Participación ecologista: La presencia activa de ciudadanos ecologistas en las ciudades es un beneficio para ellas. Por ello es importante que las administraciones municipales impulsen la participación de la sociedad en la defensa del medio ambiente.
Y por último, un video donde hay más información sobre el tema:
http://prezi.com/oayr5h-84qns/el-consumo-y-su-impacto-ambiental/