
A lo largo de estos últimos años, las empresas se han encargado de satisfacer las necesidades del hombre ofreciéndole productos y servicios que prometen saciarlas. Así la persona se convierte en un consumidor, pero no solo para satisfacer necesidades primarias o básicas, sino que para satisfacer "necesidades" que la empresa a través de la insistente publicidad le genera. El resultado es el consumo masivo, es decir, el individuo termina consumiéndolo todo, aunque lo que le vendan no le sirva absolutamente para nada. Pero esto no termina, con el objetivo de producir y vender más, las empresas hacen lo necesario para lograrlo, llegando a recurrir a la explotación desmedida de los recursos naturales -como la tala masiva de árboles- y hasta del mismo hombre -sometiéndolo a condiciones infrahumanas de trabajo-.
Por un lado, se encuentran los consumidores que desconocen como es llevado a cabo el producto o servicio consumido y por otro, aquellos que son conscientes de esto pero prefieren mirar hacia un costado. En ambos casos la persona debe tomar conciencia y optar por el consumo responsable, adaptando sus hábitos de consumo a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social. Algunas organizaciones ecologistas, publicaron una serie de consejos para el consumo responsable:
1) Antes de comprar algo reflexiona detenidamente si realmente o necesitas o si solo re estás guiando por la publicidad.
2) Si decidís comprar algo, averigua muy bien de qué materia prima se fabrica, en que forma su proceso de manufacturación impacta al medio ambiente y si genera algún daño o Injusticia social.
3) También considera cual será el impacto que tendrá en el medio ambiente el uso de lo que se quiere comprar.
4) Cada vez que compres algo, debes pensar en los residuos y la basura que genera.
5) Evita los productos desechables, si no son necesarios.
6) Rechaza las bolsas de plástico que dan en supermercados y comercios, si puedes lleva tus propias bolsas de tela, de papel o de cartón.
7) Compra el contenido y no el envase. Muchas veces se paga más por los envoltorios que se tiran directamente a la basura que por el contenido.
8)Recicla antes que comprar, muchas de las cosas que están para tirar pueden volver a utilizarse de otras maneras y formas, usa tu imaginación.
9) Evita las latas y los productos muy envasados. Las fiambreras y los tarros de cristal son una forma más ecológica que guardar los alimentos en plástico y aluminio.
10) Preferir productos con envases retornables o reutilizables.
Varios piensan que no se puede competir con las grandes industrias, pero la realidad es que ellas están en una posición de profunda dependencia del comportamiento de los consumidores y por eso hacen lo posible para dominar nuestra voluntad. Lo que debemos hacer es reapropiarnos de nuestra voluntad de decisión y revalorizar el poder que tenemos para cambiar las actitudes de las empresas favorablemente.
- Más información sobre qué es el consumo responsable:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=P1gYxoDRfF4
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